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Sadalmelik y los Magos

En el año 53 AC, nacía en Judea, Aristóbulo III, hermano de Mariamna, esposa de Herodes I el Grande.

Resulta que Aristóbulo era un favorito del pueblo no solamente por su ascendencia noble como asmoneo entre los judíos, sino también por su «hermosa presencia» según nos cuenta el historiador Flavio Josefo.

Es decir, nuestro primer personaje era directamente detestado por Herodes que a su vez gobernaba la región para su emperador romano de turno y entre otras cosas había tenido que abrazar la religión judía para congraciarse con sus súbditos que lo odiaban cortésmente.

El cielo bajo el cual había nacido Aristóbulo III, formaba una oposición (una confrontación) entre Saturno y la estrella alfa de Acuario de nombre Sadalmelik.

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Ya los astrólogos de la época coincidían que dicha estrella conformaba la gracia y/o la desgracia del Rey; presagio que Herodes se apresuró a demostrar correcto enviando algunos jóvenes a que diligentemente ahogaran a Aristóbulo -y su hermosa presencia-, durante una fiesta en la piscina del Palacio.

Con anterioridad y ya desde ese tiempo, Herodes utilizaría esta técnica una y otra vez para mantenerse en el poder con la condición adicional que también era celoso y por tanto al desconfiar de su mujer, hacia el año 29 AC la acusa de adulterio para ejecutarla luego en el famoso episodio de Salomé que no nos ocupa ahora.

Años después y ya próximo a su final, ejecutó a un par de hijos suyos a causa de una supuesta traición, siempre conciliando primero con el emperador Augusto, faltaba más; puesto que tiempo atrás había caído en desgracia. Y qué mejor que reconciliarse con el patrón que cargarse un par de hijos para demostrar su lealtad.

En fin; ahora se acerca el año -7 AC y curiosamente encontramos que Sadalmelik conjunta con Saturno. Como probablemente Ud. no se encuentre interesado en la Astrología, le sugiero que piense simplemente que Herodes; aterrado en forma constante por su entorno que lo quiere «suicidar» a cada paso; recibe a su astrólogo de corte que le trae la noticia de una configuración similar a la existente en los tiempos del nacimiento de Aristóbulo.

Ud. me disculpará la sospecha, pero creo que allí se encuentra parcialmente el origen de la inocente historia de los Reyes Magos.

Ahora Herodes está en enfermo en Jericó; con graves dificultades para trasladarse por un problema renal, cuando tiene la noticia del advenimiento de un probable Rey que le arrebate lo que queda de su laberinto y es aquí en dónde creo que hay que pensar desapasionadamente el asunto.

La historia «oficial» nos cuenta que llegan desde Oriente a adorar a Jesús tres reyes magos (en ningún momento la Biblia habla de número) y con ofrendas en el lecho de su nacimiento abandonaron luego el recinto para irse a dormir donde soñaron que no debían regresar con Herodes y más o menos desaparecieron rápidamente del asunto.

Bien; más bien, no tanto.

Esto supone -hay diversas hipótesis de los viajes de los Reyes y la estrella de Belén, etc.- al menos desde mi perspectiva que se trata de un encargo.

El encargo es de Herodes a los astrólogos para que estos ubicaran al susodicho nuevo rey de los judíos y le proporcionaran la información para que éste se hiciese «cargo» de la situación.

Para ello -Ud. no tiene porqué saberlo-; se necesitan astrólogos de fuste; no feriantes.

Y los astrólogos de fuste, son caros. Muy caros.

Y no van a estar 89 días arriba de un camello viajando con unos regalos por una ruta de alta peligrosidad, para llegar al niño Jesús siguiendo una estrella y luego desvanecerse a causa de un sueño.

Veamos: Los astrólogos «caros» -aquellos que tenían un dominio astronómico erudito y a su vez contaban con las tablas adecuadas denominadas efemérides-, no se encontraban en esa región. A lo sumo; Ud. tendría un astrólogo de corte que hubiese calculado el ángulo entre Sadalmelik y Saturno y no mucho más.

Por convención en este relato, le llamaremos Melchor.

Digamos que Melchor preguntado por Herodes acerca del sistema de ubicación, le contestó a su rey que él podría ayudar pero que precisaba un persa; es decir -para la época- un astrólogo en serio con una buena cartografía astronómica.

A nuestro erudito le llamaremos -siempre por convención- Gaspar.

Gaspar es entonces llamado a Jericó y viaja para conocer a Herodes que tiene un trabajo que encargarle y para ello ya cuenta con el astrólogo de corte (Melchor); pero es sumamente posible que necesitara un técnico en interrogaciones y elecciones -por su buen estado de salud mental, no le voy a pedir que haga un estudio sobre la denominada Astrología Horaria-, porque cuando Ud. viaja por el desierto -si bien la ruta entre Jericó y Belén es algo más segura-, necesita alguien con el entrenamiento local y que maneje bien ese cielo; así que probablemente sumó Gaspar a un práctico, tal vez desde la cercana ciudad de Medina al que nosotros en nuestra convención llamaremos Baltasar.

Bien; ahora con el equipo completo y alrededor del -5 AC, es decir algo menos de dos años aproximadamente luego del nacimiento de Cristo (lo siento; este artículo está dedicado a molestar sus convenciones históricas); marchan nuestros tres (¿o más?) operadores camino de recomponer un cielo de nacimiento que ya sucedió calculando con sus compases y tablas al probable nuevo Aristóbulo con Sadalmelik a la vista y una «escalera» hacia Occidente conformada por Marte, Júpiter y Saturno.

Ahora yo le pregunto: Si Ud. fuese Gaspar; un notable persa de gran fortuna que acepta el encargo de un rey de provincias y posiblemente negocie el pago en dos tramos; digamos 50% al aceptar el trabajo y 50% al culminarlo; dígame sinceramente: ¿Le va a venir un sueño esclarecedor por el cual va a renunciar a esa fortuna para desaparecer en un territorio distinto al suyo así nomás?

¿Ud. sabía que entre los persas a los sacerdotes astrólogos medéos se les denominaba «Magos»?

http://www.observadores-cometas.com/Star_of_Bethlehem/Spanish/Magos.htm

Bueno; yo creo que este equipo volvió a Jericó (unos 30 kilómetros desde Belén) con el trabajo hecho; se dispersó alegremente y luego lo que decidió Herodes eventualmente con la matanza de los Santos Inocentes, es asunto de otra historia que aquí no corresponde hurgar.

Así que cada 5 de enero, cuando se va a buscar el agua y el pasto para los camellos y a la mañana siguiente se conmemora el día del astrólogo, le invito a pensar que la historia a veces puede ser, ligeramente distinta.