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La locura de Venus

-Doña María, una curiosidad que tengo: ¿es verdad que se pasaron una noche bajo las estrellas con el ataúd, porque el monasterio cercano era de monjas y doña Juana quería evitar el contacto con las mujeres?

-Es verdad que pasamos la noche al descubierto. Pero ya sabéis que se habla de todo, y se dan opiniones sin conocer a fondo la verdad. Lo fácil, tratándose de doña Juana, es aludir a los celos, en este caso necrofílicos. Se dice que la reina no permitía que ninguna mujer se acercara al féretro de su marido. Y no es cierto -asegura doña María.

-Entonces, ¿por qué no pasaron la noche dentro del monasterio?

-La respuesta es muy sencilla: el féretro iba custodiado por monjes cartujos y su regla les impedía estar cerca de mujeres que no perteneciesen a la realeza. Por eso no entramos en el convento.


La escritora María Teresa Álvarez en su novela «Juana de Castilla», pone en boca de doña María de Ulloa y Hernán Duque el diálogo que transcribimos que forma parte del revisionismo a comienzos de este siglo acerca del estado mental de Juana la Loca.

El personaje

Juana I de Castilla, llamada «la Loca» (Toledo, 6 de noviembre de 1479-Tordesillas, 12 de abril de 1555), fue reina de Castilla de 1504 a 1555, y de Aragón y Navarra, desde 1516 hasta 1555, si bien desde 1506 no ejerció ningún poder efectivo y a partir de 1509 vivió encerrada en Tordesillas, primero por orden de su padre, Fernando el Católico, y después por orden de su hijo, el rey Carlos I.

Si leyó rápidamente el pequeño párrafo que antecede, tal vez pase por alto que nuestra invitada, pasó 46 años encerrada, siendo finalmente liberada por su propia muerte.

Muchos artículos, libros y notas observan el asunto desde diferentes perspectivas y se va desvaneciendo lentamente el concepto que tenía que ver con una patología de conducta.

La sospecha más bien, fue la conveniencia del encierro de la Reina durante esos años.

Desde este observatorio, nuestra perspectiva será astrológica; así que vayamos con ello.

La carta natal de Juana

Más allá de asuntos evidentes respecto de su prisión, resaltados por el regente de su sector XII, Venus que se encuentra verdaderamente «aplastado» en Capricornio al estar enfrentado a Júpiter y contar en su reino (Libra) con la múltiple presencia de Saturno, Marte y en menor medida Plutón que desde el mismo sector XI, privarán en forma reiterada a la reina de las asistencias que hubiese necesitado; nos interesa el escenario de la cronometría de la carta esto es, la biografía «en movimiento» y para ello, una herramienta como la Proluna (en adelante PLN), nos puede dar algunos datos sobre el tema.

A sus 30 años, su padre para evitar la formación de un partido nobiliario que afectara sus intereses (situación histórica que supera esta pequeña nota), decide finalmente encerrarla en Tordesillas.

Si bien el deslizamiento final hacia la prisión tuvo origen al morir su esposo Felipe I envenenado (le recuerdo que para la técnica de domificación derivada; la IV -salud- de la VII -pareja, coincide con la XII natal y casualmente Venus vuelve a estar involucrada en la circunstancia), en setiembre de 1507.

Así que eso; tenemos a Juana desde aproximadamente sus 28 años, ya envuelta en el torbellino que la apartará «convenientemente» del poder.

Bien; repasemos brevemente el concepto técnico del sistema de cronometría de PLN.

Este sostiene que a cada sector le corresponde 7 años, así que si lo multiplicamos por cuatro, llegamos a la cúspide del sector V y allí; Juana ingresa -usando nuestra herramienta ligera- en Aries.

Si hubiese visitado a algún astrólogo notable de ese tiempo, ese personaje podría decirle que iniciaría una nueva vida en soledad, provocada en la carta debido a la oposición encarnada por dos hombres (Marte y Saturno) en contra de sus intereses. Uno mayor (su padre) y uno menor (su hijo) que agraciadamente y ocultando sus intenciones (Plutón), la confinarían de por vida, iniciando su prisión primero en el Castillo de la Mota (en la actual provincia de Valladolid)

Tal vez el detalle de su Marte exiliado (emplazado en la carta en Libra), nos acerque una idea de su incapacidad de defenderse frente a tal atentado.

Pero; antes de continuar con nuestra peregrinación por su carta, podemos preguntarnos:

¿Estaba loca?

Bueno; contestemos con la técnica más aceptada por la modernidad astrológica que sitúa las patologías de conducta en el sector XII de la carta:

Venus aparece de vuelta en el asunto por su regencia en Libra que se encuentra presente en el sector XII y no disponemos de ningún astro presente (como le gustaría tener a Robert Fludd por ejemplo); así que el emplazamiento celeste (Capricornio) que «sujeta» al astro, así como su posición terrestre (Venus en el sector II), no nos permiten emitir un juicio terminante de alienación.

Ni siquiera la mísera cuadratura con Plutón que tiene un orbe de tal «ancho» (y por cierto Plutón por ese tiempo estaba en su ciclo de paseo fuera de la eclíptica, como le gusta hacer habitualmente) que nos impide emitir opinión alguna en contra de su salud mental.

El enfrentamiento a Júpiter a su vez, tampoco nos permite sostener la opinión de un desborde patológico y más bien contiene la desgracia biográfica que se precipita sobre su vida al fallecer su esposo.

Así que por el momento en el juicio a su sector XII, solamente existen meros indicios vanos, no pruebas.

Allí se quedará entonces Juana encerrada en principio con su hija Catalina, hasta que ésta última se casa en 1525.

El principio del ocaso

A sus 41 años sucedió el llamado levantamiento de los comuneros.

Vamos a enterarnos brevemente del asunto:

«Entonces la Junta de Ávila se trasladó a Tordesillas, que se convertiría por algún tiempo en centro de actuación. Después de estos cambios, todos, incluso el cardenal, afirmaban que doña Juana «parece otra» porque se interesaba por las cosas, salía, conversaba, cuidaba de su personal y, por si fuera poco, pronunciaba unas atinadas y elocuentes palabras ante los procuradores de la Junta; palabras que recogieron notarios y se comenzaron a difundir. Pero la Junta necesitaba algo más que palabras de la reina, necesitaba documentos, necesitaba la firma real para validar sus actuaciones. Una firma que podía suponer el final del reinado de Carlos, como recuerda a este el cardenal Adriano: «si firmase su alteza, que sin duda alguna todo el Reino se perderá».

Pero en esto los comuneros, como antes los partidarios del rey, tropezaron con la férrea negativa de doña Juana, a la que ni ruegos ni amenazas hicieron firmar papel alguno.»

Para febrero de 1522, es decir, camino de sus 43 años, solamente Toledo resistía y esto no duró mucho tiempo más.

Bajo este método de PLN, los 42 años de una persona coinciden con la cúspide del sector VII, es decir que la biografía se encuentra en el Oeste del cielo de nacimiento.

Otra vez nuestra herramienta marca la hora de finales de Tauro y la oposición frente al Sol y a Mercurio se vuelve patente en el exámen.

Y luego, pues no hay mucho más que analizar.

Solamente el vestigio de la Luna en Leo elevada y cercana al meridiano, es testimonio de la particularidad en cuanto a que nunca se le retiró el título de Reina y tampoco fue declarada incapaz por las cortes castellanas.


Muchos astrólogos ilustres antes (Juan Bautista Morin) y en el último tiempo (André Barbault), han basado sus tratados acerca de los astros dominantes en una carta.

En esta entrada, hacemos entonces lo opuesto.

Venus en este retrato astrológico ha sido tildada de loca y a su vez su reinado reducido a la prisión. Su influencia fue privada durante el destino a recorrer y el antagonista Marte asaltó su reino librano -con la conveniente asistencia del diablo encarnado como de costumbre en Plutón- para asestarle el golpe justo a tiempo de tal suerte de arrojarla diligentemente a la celda.

El fallo solicitado acerca de la locura de Venus

En nuestro alegato frente al juicio astrológico diremos que resulta evidente que el poder político (Júpiter), primó sobre el destino desgraciado de una Venus a la que se le puede achacar su incapacidad de ofrecer resistencia, privada de los fuegos de Marte; más no su locura en ningún caso.


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