El rastro de Oannes

El rastro de Oannes

Para quienes pensamos que la disciplina astrológica es un conocimiento vestigial, transmitido en múltiples lugares por unos seres humanos particulares hace algunos milenios; el siguiente video plantea senderos cercanos acerca del rastro de Oannes. Esto no hace más que recaer en la tentación de reforzar nuestra hipótesis maltrecha:


Una ubicación curiosa

Si observamos la posición del santuario de la Colina del Ombligo (Göbekli Tepe en el idioma original); vemos algunos parámetros que pueden reformular el viaje originariamente desde el Sur de Oannes en el relato de Apolodoro:

Para ponerlo en contexto, la distancia entre el santuario con el Zigurat de Ur no parece descabellada por ese tiempo; es decir cuando nuestro Apkallu hizo contacto en el golfo Pérsico, según el citado historiador Apolodoro primero y Beroso después.

Observe el siguiente mapa:

La distancia en línea recta entre el santuario y el Zigurat de Ur es de algo más de 800 kilómetros.

Este último eventualmente, sería el propuesto por Oannes primero para convertirse entre otras cosas en un Observatorio desde el contacto que tuvo con los sumerios.

Ahora bien, si apreciamos un poco mejor, navegando por el río Balikh hasta el Éufrates, tenemos una ruta fluvial posible entre los dos puntos.

Podemos sostener el relato en cuanto a la aparición de Oannes desde el agua, aunque con las dificultades en la referencia que habla del golfo Pérsico.

Cuento con que el lector me disculpará en tanto intento “estirar” mi hipótesis:

¿Sería posible que el rastro de Oannes provenga del Éufrates específicamente y no desde el golfo Pérsico?

La historia oficial del Apkallu

Vamos a compartir el relato de Alejandro Polihistor acerca de este Apkallu, del que tuve noticia por primera vez en el excelente libro de Jacques Sadoul. “El enigma del Zodíaco”:

“En el primer libro, referente a la historia de Babilonia, Beroso declara haber vivido en tiempos de Alejandro, hijo de Filipo. Menciona escritos conservados en Babilonia y relativos a un ciclo de quince decenas de milenios.

Estos escritos referían la historia de los cielos y del mar, el nacimiento de la humanidad, así como la historia de los que detentaban los poderes soberanos. Beroso describe a Babilonia como un país que se extendía desde el Tigris hasta el Éufrates, en el que abundaban el trigo, la cebada y el sésamo.

En los lagos, se encontraban las raíces llamadas gongai, comestible y equivalentes a la cebada en cuanto a valor nutritivo. También había palmeras, manzanos y la mayor parte de frutos, peces y aves que nos son conocidos. La parte de Babilonia que lindaba con Arabia era árida, en la que se extendía, al otro lado había valles fértiles.

En aquella época Babilonia atraía a los heterogéneos pueblos de Caldea, que vivían sin ley ni orden, como las bestias de los campos.”

En el transcurso del primer año apareció un animal dotado de inteligencia llamado Oannes, procedente del Golfo Pérsico (referencia al relato de Apolodoro).

El cuerpo del animal era parecido al de un pez. Tenía pies humanos, pero color de pez.

Su voz y su lengua eran articulados. Esta criatura hablaba con los hombres durante el día, pero no comía. Les inició en la escritura, en las ciencias y en las distintas artes.

Les enseñó a construir casas, a levantar templos, a practicar el derecho y a utilizar los principios del conocimiento geométrico…

Un particular cruce de caminos

Si tuvo la paciencia de ver todo el video de Hancock, notará que el asombro acerca del santuario radica en su alineación astronómica, circunstancia que no era para nada común en esos tiempos tal como si estuviese este lugar “fuera de fase” por datar del Neolítico y que se montó seis mil años –si, 6000 años– antes que Stonehenge.

Estos estudios son parte del patrimonio de la Arqueoastronomía, una disciplina académica que conforma el cuerpo de la Astronomía Cultural conjuntamente con la Etnoastronomía.

No tiene porqué saberlo pero la Astronomía Cultural ocupa mis razonamientos por estos años y todo indica que es un excelente repositorio para entender mejor la maltrecha y defenestrada Astrología de nuestros días.

Si le interesa más este asunto en particular, visite el proyecto del puente entre la disciplina astrológica y la academia en este enlace.


Volviendo sobre nuestros cabos sueltos, me parece que existe una vía posible entre el mito de Oannes, su pertenencia a una civilización más avanzada que podía alinear astronómicamente un lugar (un Observatorio).

El trabajo de Klaus Schmidt acerca de las columnas en forma de “T” con brazos grabados que representan humanos estilizados o dioses antropomorfos va en esa dirección.

La civilización que construyó tal artificio y fue destruida por una catástrofe como se narra en el video, abre otro frente respecto de los relatos de Nibiru como cuerpo celeste proveniente de la nube de Oort.

Esta conexión no hace otra cosa que despertar nuestra imaginación para proseguir la búsqueda del verdadero rastro de Oannes.


Si le interesa conocer más acerca de esta hipótesis -por cierto inestable-, puede dejar sus comentarios en esta entrada o comunicarse mediante el formulario de email del sitio en la página: Contacto.

Web oficial del santuario GÖBEKLİTEPE

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